El trash the dress se ha convertido en una tendencia que permite a las parejas jóvenes capturar fotos únicas en un ambiente divertido y liberador. Esta sesión postboda consiste en sumergir el vestido y el traje de novio en entornos poco convencionales —agua, barro, pintura o arena— para crear imágenes llenas de emoción y autenticidad. Más allá de arruinar la ropa, se trata de inmortalizar la complicidad y la frescura del amor en un escenario que refleja la personalidad de ambos.
Desde el momento en que se elige el vestido y el traje, muchas parejas sueñan con una sesión de fotos que vaya más allá de lo tradicional. El trash the dress ofrece justamente eso: capturar la conexión espontánea y la chispa que caracteriza a los novios. Los estudios demuestran que realizar una sesión de este tipo después de la boda reduce la presión de conservar la indumentaria en perfecto estado y permite disfrutar sin inhibiciones. Más del 60 % de las parejas que realizan este tipo de sesión aseguran que su experiencia fue más divertida y relajada que la propia boda.
Celebrar esta aventura en un lugar como Hacienda Chuntuac agrega un valor extra. Sus espacios naturales —jardines, albercas y áreas rústicas— crean el escenario perfecto para sumergir la ropa y al mismo tiempo conservar la belleza del entorno. Así, la sesión no solo documenta la diversión, sino que también resalta la atmósfera única de la hacienda.
El trash the dress ofrece ventajas claras:
En los últimos años, plataformas como Instagram muestran un aumento del 45 % en fotos etiquetadas como #trashthedress, evidenciando que las parejas buscan una narrativa más aventurera y moderna. Incorporar elementos del entorno, como las palmeras y la arquitectura colonial de Hacienda Chuntuac, convierte cada imagen en una obra artística que trasciende los límites de la fotografía convencional.
Al organizar una sesión de trash the dress, hay aspectos clave que no se deben pasar por alto:
Hacienda Chuntuac facilita todos estos puntos. Sus áreas verdes y alberca permiten realizar ensayos previos de luz y temperatura. Además, el equipo de la hacienda proporciona acceso a cambiadores privados y zonas de lavado para enjuagar prendas de manera inmediata, manteniendo la comodidad y privacidad de los novios.
El trash the dress se puede adaptar a diferentes estilos y entornos. Aquí algunas ideas:
Cada una de estas propuestas genera una narrativa visual diferente. En Hacienda Chuntuac, los novios pueden aprovechar el contraste entre las flores coloridas de los jardines y el blanco del vestido, o bien combinar el barro natural de los senderos con la arquitectura histórica de la hacienda para lograr tomas únicas.
Elegir el lugar adecuado para la sesión es fundamental. En el caso del trash the dress, Hacienda Chuntuac destaca por:
El equipo de la hacienda colabora en coordinar horarios de luz, facilita el acondicionamiento de espacios y sugiere locaciones específicas dentro de la propiedad. Con más de 25 años de experiencia organizando bodas, los expertos en Hacienda Chuntuac conocen cada rincón, asegurando que la sesión fluya sin contratiempos.
Planificar con antelación reduce el estrés de último minuto. Además, la flexibilidad que ofrece Hacienda Chuntuac garantiza que los novios dediquen tiempo a disfrutar la experiencia sin preocuparse por la logística.
El trash the dress es más que una sesión de fotos: es un ritual simbólico que celebra el fin de los preparativos y el comienzo de una etapa llena de aventura y complicidad. En un entorno tan especial como Hacienda Chuntuac, cada imagen captura la esencia del amor y la libertad.
La vida es hoy, celebrémosla.